No ruego nada, nada pretendo,
y este cansancio que llevo dentro
vanos reclamos matan los sueños
todo fui dando en locos vuelos
en azul cielo, nubes danzando
a ras del suelo, temer lo alto
y en devaneo, flotar la vida
girar empeños, rozar la magia
en deleites plenos, sutil fragancia,
fugaz sendero, vivir muriendo.
Nada es eterno, sólo el buen sol
entibia mi alma de un frío intenso,
ya nada quiero, banal nostalgia
en marchitos versos, ya nada espero.
En un estante yacen palabras,
en un recodo giran, que giran
los sentimientos, voraz el tiempo,
todo lo aquieta en su devaneo,
ya nada quiero, ya nada espero,
y en simulacro arrobar intentos.
Mari Carmen