MADRIGAL
¡Te quiero así, así te quiero!
Dejando el alma libre.
Retozando en mil empeños,
subiendo rauda a una nube,
y sumisa anclar en tú pecho,
más es tanto mi cariño,
que ya no encuentra consuelo
y divaga por las noches
y al alba yace, en mí, yermo.
Es amor sin condiciones,
¿cómo, condicionar un sueño?
sería coartar sus alas
de peregrino en requiebros.
Por eso es, que así, te quiero,
eres estrella, un lucero,
eres luz que bien alumbra
en lo ciego del sendero.
Y ya, no quiero silencios,
pues cada gota en mí sangre,
es gritar cuánto te quiero.
Y el eco así me responde...
¡Ay!, Amor... ¡también lo siento!
Maricarmen
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