NUESTRO OTOÑO
Perdura en nuestra sangre el bullicio,
del dulce derrotero de embeleso
me embriagaron tus caricias y te quiero.
Afortunados seres que han sabido darse,
y cimentar el amor mas allá del tiempo,
inventando cada día, sueños nuevos
que alimentaban el fuego del comienzo.
Y ésta realidad a paso lento que atiza
un otoño... en arco iris, dando impulso
a un canto en albedrío, por amarte aún así,
esposo mío, en los grises de plata de tus sienes.
Gocemos la experiencia de los años,
abracemos los frutos... en retoños,
y en el verde infinito y la ternura de sus ojos,
amarremos realizados nuestros sueños.
Son pétalos de rosas perfumados, deshojados,
y en capullo se convierten, en tus manos y las mías.
Maricarmen
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