SED DE PALABRAS
Las palabras sufren en el silencio,
estáticas se tornan en su vuelo
rozan el alma, en desconsuelo
y se anidan en brutal cansancio.
Danzando en horas de melancolía.
Traen mares, a la playa despojada
del amparo del cielo, en andanada,
sin consuelo e innegable anomalía.
Sed de resonancia, el alma se conmueve,
se mece en vorágine, aturde su espera,
espera que es confianza o quimera,
se sabe, solitaria, de estadía breve.
Y llegan, iluminan con tenues matices,
todo revive, en ensueño de armonía
las pupilas grises, de luces se visten
se inclinan en ruego, y caen de bruces.
Mari Carmen
|