DICEN... QUÉ... ES TU DÍA
Sus pequeñas manos viven extendidas,
son tiernas palomas, sin alas, perdidas...
le dicen los grandes que avance a deriva,
a quién le importa un ave ya herida,
tiene en su mirada asombros tallados,
de vana indolencia, en un mundo cercado,
le dicen los grandes que llame a mi puerta,
y en tonta limosna le doy la respuesta.
Así se repite la escena, en un hoy y su mañana...
Sus manos pequeñas, se agitan al cielo,
rogando un juguete con mil sueños nuevos,
quisiera ofrecerle un sol, un lucero
abrazarle muy fuerte y decirle un te quiero,
me mira sonriendo, quizá adivinando
mi delirio eterno, de ver que en la calle
no hallen abrigo, gorriones sin vuelo...
Sus manos pequeñas... ternura gastada...
¡Y qué poco puedo!...
Mari Carmen
20 de noviembre de 2008
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