Los porteños miraban de reojo,
los turistas observaban con asombro,
un simple detalle, un grupo bullicioso,
más... distinto a tantos otros...
Una señora rubia, mirada transparente
se llama Catalina y dice cuanto siente...
Gardel desde el afiche, con dejo milonguero,
le dijo a Juan Carlos, ¡escríbeme un tango reo!.
Y Eva la descalza, calzaba sentimientos
y dulces emociones con nuevos compañeros.
Stella, en el trayecto del 152, no veía la hora
de olvidarse del espejo, y vivir un tiempo mejor,
y lo logró, encontró el cobijo de los duendes del amor.
Y un señor de cabello ensortijado, dueño del lirismo
lo lleva a flor de piel, Albín, es quién fomenta
relatos a granel, son breves y concisos,
recuerdo con agrado, un pueblo...
un viajante de comercio y una casita azul...
Gustavo, tiene penas y escribe maravillas
cuando el dolor amaine, verá la vida distinta
le aguarda un horizonte de dichas contenidas.
A ver... si, es Alicia, le agrega una F,
presumo ha de ser, pues” formidable” escribe,
pequeña y gran mujer, y dejo para el fin
a un duende y un cascabel...
El duende es pensante, transmite sensatez,
cortés y cariñoso, filósofo y poeta...
dice, es mi ahijado, mí dulce, y buen Daniel...
Aquí veo a un cascabel, piensa y luego escribe
o ha de ser al revés... dibuja pensamientos,
ilumina su abanico con luces del querer,
es Vivi de Escribirte, prosapia por doquier.
No figuran en el grupo, más si espío puedo ver...
a dos pequeños soles y a una bella mujer.
No estuve presente, no pudo ser...
hoy veo una foto... y esto imaginé...
Mari Carmen
2008-10-13