Posesión
Tengo una canción revoloteando los sentidos.
Música de silencios, en silencios compartidos,
es una canción de a dos, habla de esos amores
que se pierden en el tiempo, que se arroban
ante sutil melodía, sentida, perdida en el ayer.
Tengo divagando en mis arterias ecos en sinfonía
de una ración vivida entre notas sublimadas,
y a veces, ruedan que ruedan, otras símiles, sueltas
que se agrupan en orillas de sentidas playas desiertas,
y luego la marejada, que le alejan, que le acercan.
Tengo sensaciones de saber todos los sones,
el arrullo de los vientos, y su sonoro lamento,
la altivez de las estrellas, en lo alto, es lo impuesto,
y así alumbrar el destino, por el destino dispuesto,
y así desde lo bajo, elevando, se vea cercano el cielo.
Tengo miedos, de esos, que nos marcan en el ruedo,
el de no verme en tus ojos, de no sentir tu tibieza,
cuando me entorna la vida en tristeza despareja,
y me miro en las pestañas, húmedas por esas lágrimas
que a lo largo de las huellas, sinceraron mi ceguera.
Tengo una canción, decía..., no sé qué cosa...
© María del Carmen Menéndez García
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