HORAS
Deshoja tiernamente el calendario
momentos convertidos en pasado
fue tanto lo querido, lo olvidado,
y el hoy atesorado, en níveo relicario.
El tímido latido de goce resumido,
intacto se refugia esperanzado,
arcano de parques, supuestos, solitarios,
en una sinrazón de sus suspiros.
Contempla las horas que se han ido
y espera, una esquina en línea recta
que le acerque a un punto definido,
principio y fin, que a su alma sustenta.
Un convite a arrecifes cristalinos,
una fuente, un oasis o un tañido
que mueva sus arterias sin sentido,
pintando azules, en carmines vanos.
Eterno calendario cuidado cuál las rosas
que deshojo..., en pétalos de esencia
perfumados.
© María del Carmen Menéndez García
2007