manojo de letras que se van por las ramas...
Llevé mi mano al bolsillo de la chaqueta,
en una tarde de invierno, revuelo de hojas secas,
caminaba lentamente, casi retrocediendo
en andar otro recuerdo, lleve mis manos al tiempo.
Y hallé, una mariposa cubierta de trasparencia,
vaya a saber, en qué primavera
se guareció en el bolsillo de mi chaqueta
acicalando sus alas a la espera de tibieza.
Algo parecía al tacto perlas suaves que ruedan,
era un manojo de letras...
que no encontraron medida, y se ocultaron dispersas
entre gotas de roció, se creían..., más eran, lágrimas
entre sílabas en la eterna andadura que se mella
cuando todo bien se expresa, y una metáfora vuela...
Y el bolsillo de la chaqueta, deshilachado de pena
al buscar pasadas huellas, tímidamente,
aparto a mi mano, entre lágrimas de esencia,
y la mariposa aquella,
de inviernos y dulzura extrema
se perdió en los silencios, de la A hasta la Z...
María del Carmen Menéndez García
13- de un 2011
|