Partiendo
Si ves, en mí mirada dejos de tristeza,
con mieles de asombro,
deleite de trémula lágrima.
Es sólo la fortuna al saber que te nombro,
y llegas, silabeando perlas
que van engarzando las horas de ausencia.
Si ves que mis manos
no transmiten notas en la tenue hoja,
es que el pensamiento
de tanto contento repliega a mis manos,
y desborda la fuente en cántaro inerte.
Si ves que mis pasos añosos
tropiezan las rosas
que en blanco sendero reposan,
es que ya el tiempo,
me culpa, sereno y cansado de ser el orfebre
que cincela obras para mi nostalgia,
y yo no me atrevo, a emprender el vuelo.
Si ves..., que me dejo...
y así, poquito a poco, voy poniendo cerrojos
a mi alma, a mis manos, a mis pensamientos,
y a mi sentimiento arropo
con sabia ternura, es que ya me alejo,
y todos mis, te quiero..., cerrarán mis ojos...
María del Carmen Menéndez García
|