La palabra..., sin palabras...
Estoy atenta a tu corazón.
Asimilo tus pensamientos
y si vieras, no consigo
hilvanar un cuento
con todos tus sentimientos.
Es tan simple mí decir,
que un mal verso
conjugo con los verbos
que se enredan en mis letras.
Soy el espejo que tu mente guía,
y tus manos perfilan a ciegas
en la blanca hoja de las horas.
Embeleso el dictado en silencio,
y ya no percibes, los errores que cometo.
Trato de hilvanar y plasmar cada gota
que evapora de tu alma,
y en mi ignorancia insisto,
y bien sé, que equivoco el arte.
Por todo esto, te ruego, disculpes
mi insensatez de pretender ser participe
de las aristas de tu corazón.
Aguardaré serena que pulas
tu conocimiento, y así poder volar contigo.
Soy palabra..., sin palabras...
María del Carmen Menéndez García
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