ESTADO FEBRIL EN HORAS BLANCAS
En arrebato de incipiente locura,
pedí respuestas al silencio.
Gráciles sinfonías acariciantes,
en febril noche sentí su ternura.
Sensitivo en tímido roce,
enigmático, confidente, solitario.
Le consulté por mis alas heridas,
por mi manía de habitar una nube,
por mi estrella y su vaivén,
por mi lágrima que es paisaje
en mi pupila, testigo de osadías.
El silencio fue tiempo, fue regazo
es quién sabe de mis miedos,
de mis sueños en retazos,
dulce hacedor de esperas,
guardián de locas quimeras,
por toda respuesta recibo nada...
pues sólo deja ecos en el alma.
Un no te detengas avanza,
un no abandones tus sueños,
ama a tu estrella, cura tus alas,
y atesora tu demencia...
que de una blanca coherencia
perdura el amor con el alba.
Tiene sonido encubierto...
y en el hueco de mi almohada
ha dibujado el misterio
de descifrar sus palabras...
María del Carmen Menéndez García
|