POCO Y TODO...
Rozo con sus manos las palabras,
las sílabas danzaban al ocaso
y vio con sus ojos deslumbrados
como nacía un verso.
Anido en su pecho las vocales
se midió en dueto
con altaneras disonantes.
Se burlaban de su intento
los acentos, los errores
gramaticales,
y aun así, el punto y coma
le sirvió de sustento,
para mistificar el sentimiento.
Metáforas sin cause
le dieron un tono sutil
a su palabrería,
sabiendo que luego
eruditos tildarían de simplezas
aquello que en su alma se mecía.
Cambió su rumbo
al mundo de quimeras,
regreso al sitio del principio,
queriendo en colorido abanico
despeinar una lágrima traicionera...
Los verbos se mostraban
desprolijos,
costaba ser coherente
ante la presencia de la vida,
y en descolocado gesto,
hizo añicos la armonía de las letras.
El blanco de la hoja
se destiñe en una imagen,
parecen mariposas
que libres cometen el ultraje,
de brindar al viento
lo mejor de si, en el abecedario
de su esencia a los cuatro puntos cardinales...
© María del Carmen Menéndez García
|